En el apartado de toma de decisiones vimos que la Economía suele suponer que decidimos de forma racional: usamos toda la información disponible, comparamos costes y beneficios y elegimos la mejor opción. También vimos, con el test de la nube de azúcar, que no siempre es así.
La economía del comportamiento (o economía conductual) es la rama que estudia cómo decidimos de verdad, mezclando la Economía con la Psicología. Sus autores más conocidos son Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía en 2002, y Richard Thaler, premio Nobel en 2017.
Vamos a ver un ejemplo contestando a las siguientes preguntas:
En la primera pregunta nos hemos movido condicionados por el entorno de esta persona y por prejuicios, y en el segundo caso nos hemos movido por la esperanza de tener suerte en el azar.
DESVIACIONES DE LA RACIONALIDAD: LOS SESGOS
Un sesgo es un error sistemático al decidir: no es un fallo puntual, sino algo que nos pasa a casi todos y de forma repetida. Los más estudiados son:
- Sesgo del presente: damos mucho más valor a lo que tenemos hoy que a lo que tendremos mañana. Por eso cuesta tanto ahorrar o estudiar con tiempo para un examen.
- Aversión a la pérdida: nos duele más perder 10 € que lo que nos alegra ganar 10 €. Por eso nos cuesta vender algo por menos de lo que pagamos, aunque sea la mejor decisión.
- Efecto anclaje: la primera cifra que vemos condiciona lo que pensamos después. Si una zapatilla aparece «antes 150 €, ahora 90 €», los 90 € nos parecen baratos aunque no sepamos lo que vale de verdad.
- Efecto marco (framing): la misma información, contada de otra forma, cambia la decisión. Un yogur «95 % sin grasa» se vende mejor que uno «con un 5 % de grasa», aunque sean iguales.
- Efecto manada: hacemos lo que hace la mayoría, aunque no tengamos información. Pasa con las modas, con las colas en un restaurante o con las subidas rápidas de algunas criptomonedas.
- Exceso de confianza: creemos que sabemos o controlamos más de lo que realmente sabemos.
- Sesgo del statu quo u opción por defecto: tendemos a quedarnos con lo que ya viene marcado. Si una suscripción se renueva sola, muchas personas la siguen pagando sin usarla.
TAREA A REALIZAR:
Haz una infografía donde aparezcan los siete sesgos, elige un ejemplo y un icono para cada uno
LOS EMPUJONES (NUDGES)
Si sabemos que nos equivocamos de forma previsible, se puede diseñar el entorno para ayudarnos a decidir mejor sin prohibir nada. Thaler llamó a esto nudge o empujón.
Por ejemplo:
- Poner la fruta a la altura de los ojos en el comedor y los dulces más abajo.
- Que el plan de ahorro de la empresa venga activado por defecto, pudiendo salir el trabajador cuando se quiera.
- Pintar una mosca en los urinarios masculinos para que se ensucie menos, ya que los hombres solían apuntar a la mosca (un ejemplo real del aeropuerto de Ámsterdam).
Los empujones también tienen críticas: hay quien piensa que el Estado o las empresas no deberían «dirigir» nuestras decisiones, aunque sea con buena intención, y que las empresas usan los mismos trucos para que compremos más.
DECISIONES ECONÓMICAS Y ÉTICA
Que una decisión sea eficiente no significa que sea justa. Cuando decidimos, también hay que preguntarse a quién afecta y si es correcto. Algunos ejemplos en los que la Economía se cruza con la ética:
- Publicidad y sesgos: una empresa puede aprovechar el efecto anclaje o el efecto manada para vender más. ¿Dónde está el límite entre informar y manipular?
- Externalidades: una empresa que contamina un río ahorra costes, pero los pagan otras personas.
- Trabajo infantil: lo vimos en el documental del chocolate. Un precio más bajo puede esconder condiciones de trabajo injustas.
- Consumo responsable: comprar comercio justo, producto local o de segunda mano son decisiones económicas que tienen en cuenta algo más que el precio.
Recuerda lo que vimos en 1.8: «esta empresa contamina 300 toneladas al año» es una afirmación positiva; «esta empresa debería pagar más impuestos por contaminar» es normativa. La ética entra en el terreno normativo.
Veamos un ejemplo:
Un gimnasio de Úbeda ofrece dos tarifas: 30 € al mes o 300 € al año pagados por adelantado. Lucía elige la anual porque «así me obligo a ir». En marzo deja de ir, pero dice que no se da de baja porque «ya lo he pagado». ¿Qué sesgos y qué conceptos del tema aparecen?
- Al elegir la tarifa anual, Lucía muestra exceso de confianza: cree que irá todo el año. También intenta protegerse del sesgo del presente, comprometiéndose por adelantado.
- Cuando dice «ya lo he pagado», confunde un coste irrecuperable con un motivo para seguir. Los 300 € no se recuperan haga lo que haga, así que no deberían influir en su decisión.
El gimnasio sabe que mucha gente sobreestima cuánto irá. Por eso le interesa vender la tarifa anual: es un caso de empresa que se beneficia de un sesgo.
Ahora te toca a ti:
- Busca en casa o en una tienda online un ejemplo de efecto anclaje y otro de opción por defecto. Haz una captura o una foto y explica qué sesgo aprovechan.
- Diseña un empujón para que el alumnado de tu instituto recicle más en el recreo. Explica qué sesgo corrige y por qué no es una prohibición.
- Debate en grupo: «Está bien que las empresas usen los sesgos para vender más». Prepara un argumento a favor y otro en contra, y señala cuáles de tus frases son positivas y cuáles normativas.


