El método científico sigue los mismos pasos en Economía que en Física o en Biología:
- Observación: se detecta un hecho. Por ejemplo, este año el aceite de oliva se ha vendido menos en los supermercados.
- Pregunta e hipótesis: se propone una explicación que se pueda comprobar. Por ejemplo, «se vende menos porque ha subido su precio».
- Modelo: se construye una representación simplificada de la realidad que relaciona las variables. En este caso, la curva de demanda que veremos en la UD 4.
- Contraste con los datos: se recogen datos de precios y cantidades y se comprueba si la hipótesis se cumple.
- Conclusión: si los datos la confirman, la hipótesis se mantiene; si no, se rechaza o se cambia.

LOS MODELOS ECONÓMICOS
Un modelo es una simplificación de la realidad que se queda solo con lo importante para responder a una pregunta. Es como un mapa: un mapa del metro no muestra las calles, pero sirve para moverse en metro.
Ya conoces un modelo: la frontera de posibilidades de producción (apartado 1.7). Supone que solo se producen dos bienes, algo que no pasa en ningún país, pero nos ayuda a entender la escasez y el coste de oportunidad.
Para construir modelos se usa la condición ceteris paribus, que en latín significa «lo demás constante». Si queremos saber cómo afecta el precio del aceite a su demanda, suponemos que no cambian la renta de las familias, el precio de otros aceites ni los gustos. Así podemos aislar el efecto de una sola variable.
Un modelo no es mejor por ser más complicado, sino por explicar bien la realidad y por acertar en sus predicciones.
LOS EXPERIMENTOS ECONÓMICOS
Durante mucho tiempo se pensó que en Economía no se podían hacer experimentos, porque no podemos meter un país en un laboratorio. Hoy se hacen de dos formas:
- Experimentos de laboratorio: se reúne a un grupo de personas y se les pide que tomen decisiones con dinero real o con puntos. Vernon Smith recibió el premio Nobel en 2002 por desarrollar este método. Un ejemplo muy conocido es el juego del ultimátum.
- Experimentos de campo: se aplica una medida a un grupo y no a otro, elegidos al azar, y se comparan los resultados. Esther Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer recibieron el Nobel en 2019 por usar este método para estudiar cómo reducir la pobreza.
El juego del ultimátum funciona así: una persona recibe 10 € y debe ofrecer una parte a otra. Si la segunda acepta, se reparten así; si rechaza, ninguna se lleva nada.
Si las dos fueran totalmente racionales y solo pensaran en el dinero, la primera ofrecería 1 € y la segunda lo aceptaría, porque 1 € es más que nada. En la realidad, muchas personas rechazan las ofertas que les parecen injustas, aunque pierdan dinero. El experimento demuestra que la justicia también pesa en nuestras decisiones, lo que conecta con el apartado 1.9.
Veamos un ejemplo:
Un ayuntamiento quiere saber si enviar un SMS recordando el día de recogida de muebles viejos reduce los muebles abandonados en la calle. ¿Cómo lo comprobarías con el método científico?
Observación: hay muchos muebles abandonados en la calle.
Hipótesis: si se recuerda el día de recogida, habrá menos muebles abandonados.
Experimento de campo: se eligen al azar la mitad de las calles. En esas calles se envía el SMS y en las demás no. Elegirlas al azar asegura que los dos grupos se parecen en todo lo demás (ceteris paribus).
Contraste: se cuentan los muebles abandonados en los dos grupos durante tres meses. Si hay claramente menos en las calles con SMS, la hipótesis se mantiene.


