1.2. NEUROCIENCIA, CONDUCTA Y COGNICIÓN



La neurociencia es la disciplina que estudia el funcionamiento del sistema nervioso y, especialmente, del cerebro, con el propósito de comprender cómo se generan los pensamientos, las emociones y los comportamientos humanos. Desde esta perspectiva, todo lo que hacemos ,desde movernos o hablar, hasta razonar, recordar o emocionarnos, tiene una base biológica que puede observarse en la actividad cerebral. El cerebro no solo recibe información del entorno, sino que la interpreta, la transforma en ideas y emociones, y finalmente produce una conducta observable.


La conducta se entiende como el conjunto de acciones y respuestas que las personas realizamos ante los estímulos del ambiente. Algunas son voluntarias, como decidir hablar o escribir, mientras que otras son automáticas, como pestañear o sobresaltarnos ante un ruido. Estas conductas no surgen de manera aislada: son el resultado de la interacción entre la actividad cerebral, los procesos mentales y la influencia del entorno social y cultural. Cada acción humana, por sencilla que parezca, refleja el funcionamiento coordinado de millones de neuronas y de complejas redes cerebrales que procesan la información y la transforman en decisiones, movimientos o emociones.


La cognición, por su parte, hace referencia a los procesos mentales que nos permiten conocer, comprender y actuar en el mundo. Entre ellos se encuentran la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje, el razonamiento y la toma de decisiones. Gracias a la cognición somos capaces de resolver problemas, planificar el futuro, recordar experiencias pasadas y aprender de los errores. Estos procesos dependen de áreas específicas del cerebro, como la corteza prefrontal, relacionada con la planificación y el control de impulsos, el hipocampo , vinculado a la memoria, o el sistema límbico , encargado de las emociones.


El cerebro funciona a través de redes neuronales que se comunican mediante impulsos eléctricos y neurotransmisores, sustancias químicas que permiten la transmisión de la información entre neuronas. Algunos de los neurotransmisores más importantes son la dopamina, asociada a la motivación y la recompensa; la serotonina, relacionada con el estado de ánimo y el sueño; el glutamato, que interviene en el aprendizaje y la memoria; o el GABA, que ayuda a mantener la calma y el equilibrio emocional. Estos neurotransmisores actúan en conjunto para regular nuestras emociones, pensamientos y comportamientos cotidianos.


La plasticidad cerebral es otra de las grandes aportaciones de la neurociencia: el cerebro tiene la capacidad de cambiar, reorganizarse y crear nuevas conexiones en función de la experiencia y el aprendizaje. Cada vez que aprendemos algo nuevo, practicamos un deporte o entrenamos una habilidad, se fortalecen determinadas conexiones neuronales, y otras que no se usan con frecuencia tienden a debilitarse. Por eso, aprender no es solo adquirir información: es literalmente modificar el cerebro.

Durante la adolescencia, esta plasticidad es especialmente intensa. El cerebro adolescente está en una etapa de reestructuración: las zonas relacionadas con las emociones y la búsqueda de sensaciones (como la amígdala o el sistema de recompensa) maduran antes que las áreas de control y razonamiento (como la corteza prefrontal). Esto explica por qué los adolescentes son más impulsivos, sensibles a la presión del grupo o propensos a experimentar nuevas situaciones. Sin embargo, esta misma característica convierte la adolescencia en un momento privilegiado para aprender, entrenar la autorregulación y construir hábitos positivos que influirán en la vida adulta.


La conducta y la cognición están íntimamente relacionadas. Pensamos para actuar, y actuamos de acuerdo con lo que pensamos y sentimos. La motivación, por ejemplo, es un proceso cognitivo que impulsa la conducta, y la experiencia conductual, a su vez, modifica la forma en que pensamos. Cuando una acción obtiene una recompensa, real o simbólica, el cerebro libera dopamina, lo que refuerza el deseo de repetir esa conducta. Así se forman los hábitos, tanto los positivos (como estudiar o hacer deporte) como los negativos (como procrastinar o revisar constantemente el móvil). La educación juega aquí un papel esencial: puede enseñar a reconocer esos patrones, modificarlos y sustituirlos por otros más beneficiosos.

Factores como el estrés, el sueño, la alimentación o la actividad física influyen directamente en la cognición y la conducta. El estrés moderado puede ayudar a mantenernos alerta, pero un estrés prolongado altera la memoria y la atención. El sueño, en cambio, es fundamental: durante las horas de descanso, el cerebro consolida los aprendizajes y elimina la información irrelevante. Dormir poco no solo afecta al rendimiento escolar, sino también al estado de ánimo y al control emocional.


La neurociencia educativa ha demostrado que aprender de forma eficaz requiere atención activa, emociones positivas, repaso espaciado y diversidad de estrategias. Estudiar no consiste solo en repetir datos, sino en establecer conexiones significativas entre lo nuevo y lo conocido. Dibujar esquemas, explicar en voz alta lo aprendido, usar ejemplos reales o alternar distintos tipos de tareas estimula áreas diferentes del cerebro y mejora la retención a largo plazo.


En resumen, la neurociencia nos permite entender cómo el cerebro crea la cognición (pensamiento, memoria, lenguaje, razonamiento) y cómo esta se traduce en conducta (acciones, hábitos, decisiones). Saber cómo funciona nuestro cerebro no solo es interesante desde el punto de vista científico: también nos enseña a aprender mejor, gestionar nuestras emociones, cuidar la atención y adoptar hábitos saludables que potencian el bienestar y el rendimiento académico.


En el siguiente vídeo generado con IA se explican los tres conceptos y su relación:


Actividad: Vamos a visualizar la siguiente serie de Caixa Forum, Hackers del Cerebro, y posteriormente responderemos a las siguientes preguntas:

https://caixaforumplus.org/c/hackers-del-cerebro

  1. ¿Por qué se llama así la serie?
  2. Explica con tus palabras las distintas ilusiones que has visto en la serie.
  3. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?
  4. ¿En qué aspectos de tu vida te puede ser útil lo visualizado