14.2.1. ADAPTARSE A LA REVOLUCIÓN DIGITAL

En 14.2 viste que la revolución digital destruye algunos empleos, crea otros nuevos y cambia casi todos. En este apartado vamos a ver cómo pueden adaptarse las personas trabajadoras, y qué papel tienen las empresas y las administraciones.


EL RETO

  • Muchas tareas rutinarias, manuales o de oficina, se automatizan.
  • Aparecen profesiones nuevas (análisis de datos, ciberseguridad, comercio electrónico, mantenimiento de robots…) para las que faltan personas formadas.
  • Los conocimientos se quedan anticuados más deprisa: lo que se aprende al empezar a trabajar no basta para toda la vida laboral.

¿CÓMO ADAPTARSE?

  • Formación a lo largo de la vida: seguir aprendiendo durante toda la carrera profesional.
  • Mejora de competencias (en inglés, upskilling): actualizar lo que ya se sabe hacer, por ejemplo un administrativo que aprende a usar herramientas digitales de contabilidad.
  • Recualificación (reskilling): aprender una profesión distinta cuando la propia desaparece, por ejemplo un operario de montaje que se forma para programar y mantener robots.
  • Competencias digitales: la Unión Europea las organiza en cinco áreas (información y datos, comunicación y colaboración, creación de contenidos, seguridad y resolución de problemas).
  • Habilidades humanas que las máquinas no sustituyen fácilmente: creatividad, pensamiento crítico, trabajo en equipo, comunicación y empatía (6.6).

¿QUIÉN TIENE QUE ACTUAR?

AgenteQué puede hacer
Personas trabajadorasFormarse de forma continua y ser flexibles ante los cambios de puesto o de sector
EmpresasFormar a su plantilla, recolocar a quienes ven su puesto automatizado y colaborar con la FP dual
AdministracionesPolíticas activas de empleo con formación para personas desempleadas (6.5), planes de digitalización, conexión en zonas rurales
Sistema educativoActualizar los estudios, impulsar la Formación Profesional y las competencias digitales desde la escuela

Si la adaptación no llega a todos, la revolución digital puede aumentar la desigualdad: quienes tienen más formación ganan más y quienes no la tienen corren más riesgo de quedarse sin empleo. Por eso es clave reducir la brecha digital.

Veamos un ejemplo (datos ficticios):

Una fábrica de envases de Andújar tiene 50 trabajadores. Al instalar una línea automatizada, 12 puestos de tareas rutinarias dejan de ser necesarios. La empresa recualifica a 8 de esas personas para mantenimiento de la nueva línea y control de calidad. ¿Qué porcentaje de la plantilla se ve afectado? ¿Qué porcentaje de los afectados conserva el empleo?

Plantilla afectada = 12 / 50 × 100 = 24 %

Afectados que conservan el empleo = 8 / 12 × 100 = 66,7 %

Gracias a la recualificación, dos de cada tres personas afectadas siguen en la empresa con un puesto de más valor. Las cuatro restantes necesitarán apoyo de las políticas activas de empleo para formarse y encontrar otro trabajo.

Ahora te toca a ti:

  1. Elige una profesión que te interese y busca qué tareas de ella podrían automatizarse en los próximos años y qué nuevas competencias necesitará.
  2. Haz tu autodiagnóstico de competencias digitales en las cinco áreas europeas y propón dos acciones para mejorar en la más débil.
  3. Busca un curso gratuito de formación digital para personas desempleadas en Andalucía y explica a quién va dirigido y qué enseña.