14.3. ECONOMÍA COLABORATIVA, ECOLÓGICA Y CIRCULAR

La globalización y el consumo masivo han traído más productos a menor precio, pero también más residuos y un uso de recursos que no se puede mantener. Frente a esto han surgido nuevas formas de producir y consumir.


ECONOMÍA LINEAL Y ECONOMÍA CIRCULAR

La forma tradicional de producir es la economía lineal: extraer, fabricar, usar y tirar. Se basa en recursos abundantes y baratos y genera muchos residuos.

La economía circular intenta que los productos y materiales se mantengan en uso el mayor tiempo posible y que los residuos vuelvan a ser recursos. Se resume en varias «R»:

  • Reducir: consumir y usar menos materiales y energía.
  • Reutilizar: dar una segunda vida a los productos.
  • Reparar: arreglar en lugar de tirar.
  • Reciclar: convertir los residuos en nuevas materias primas.
  • Rediseñar (ecodiseño): fabricar pensando desde el principio en que el producto dure, se pueda reparar y reciclar.

Un ejemplo cercano: el olivar. En la cadena del aceite se generan muchos subproductos que se aprovechan: el hueso de aceituna y los restos de poda se usan como biomasa para calefacción y producción de energía, y el alperujo que sale de la almazara se lleva a extractoras que obtienen aceite de orujo y otros productos.


ECONOMÍA ECOLÓGICA O VERDE

La economía ecológica o verde busca un desarrollo que respete los límites del planeta: energías renovables, agricultura ecológica, movilidad sostenible y eficiencia energética. Se relaciona con el crecimiento verde que viste en 8.7.

Un instrumento clave es hacer que contaminar cueste dinero: impuestos ambientales o derechos de emisión. Así se corrige la externalidad negativa (7.3) y las empresas tienen incentivos para contaminar menos.


ECONOMÍA COLABORATIVA

La economía colaborativa se basa en compartir, intercambiar o alquilar bienes y servicios entre particulares, normalmente a través de plataformas digitales: compraventa de segunda mano, viajes compartidos en coche, alquiler de alojamiento, préstamo de herramientas o bancos de tiempo.

  • Ventajas: aprovecha bienes infrautilizados (un coche con asientos vacíos), abarata el consumo, genera ingresos extra y reduce residuos.
  • Inconvenientes y debates: puede generar competencia desleal con negocios que pagan más impuestos y cumplen más normas (taxis, hoteles), trabajo con menos derechos y, en el caso de los pisos turísticos, subida del alquiler en algunos barrios. Por eso muchos ayuntamientos lo regulan.

[INFOGRAFÍA: economía lineal frente a circular, con el ejemplo de la cadena del aceite]

Veamos un ejemplo (datos ficticios):

Una familia quiere comprar una lavadora. La lavadora A cuesta 400 € y dura 5 años; la B cuesta 600 € y está diseñada para durar 10 años. Si solo miramos el precio, ¿cuál elegimos? ¿Y si calculamos el coste por año de uso?

Solo por el precio, la A es más barata: 400 € frente a 600 €.

Coste por año de A = 400 / 5 = 80 € al año

Coste por año de B = 600 / 10 = 60 € al año

La B sale más barata a largo plazo y además genera la mitad de residuos, porque en 10 años solo se tira una lavadora en lugar de dos. Es un ejemplo de cómo el ecodiseño puede beneficiar al consumidor y al medio ambiente, aunque exige pagar más al principio (recuerda el sesgo del presente, 1.9).

Ahora te toca a ti:

  1. Investiga una empresa o cooperativa de tu provincia que aproveche subproductos del olivar o de otro cultivo. ¿Qué residuo aprovecha y qué produce con él?
  2. Haz un inventario de los residuos que se generan en tu clase durante una semana y propón tres medidas de economía circular para reducirlos.
  3. Debate: «Los pisos turísticos deberían limitarse en los centros de las ciudades». Prepara argumentos de propietarios, vecinos, turistas y hosteleros.

[VÍDEO del apartado]